Un ciclo vital

Después de hoteles de insectos, de los tratamientos con infusiones a base de plantas aromáticas y flores, de instalar un pequeño lago y de apostar por incentivar la biodiversidad en el viñedo con árboles móviles, a Menade llega la vida animal.

Animales, si, al igual que los insectos pero de los grandes. Burros, gallinas, gansos… Menade está lleno de vida, queremos aportar a nuestro entorno lo que un día el hombre le robó.

Recientemente contamos con nuevos inquilinos peludos. Han venido desde Zamora y están en peligro de extinción. Son dos burros: Zamo y Rana, preciosos asnos de pelo largo que están a punto de aumentar la familia con una pequeña cría. ¡Rana está embarazada! Animales muy dóciles y sociables, que no dudan en acercarse a todo aquel que visita Bodegas Menade. Nos aportan mucha alegría y nos ayudan a mantener aún más vivo el pequeño ecosistema que estamos creando, atraen insectos y podemos aprovechar su abono orgánico.

Junto a Zamo y a Rana siempre hay algunas gallinas que corren agitadas, atentas a cada paso que dan, pendientes de todos los ‘forasteros’. ¿Y si tenemos hambre? ¡Qué mejor forma de tomar unos huevos fritos para almorzar!

Próximamente la familia de la ‘Granja Menade’ seguirá en aumento para potenciar un hábitat en que fauna y flora vivan en armonía. Un ciclo vital.