2018, UNA VENDIMIA EQUILIBRADA

Las catas y parámetros analíticos revelan acideces adecuadas, más elevadas que en 2017, y PH más bajos. Según Richard Sanz, “los vinos de la añada 2018 tendrán más nervio y tensión, mayor aptitud para la crianza. Pero todavía es pronto, el tiempo lo dirá”. Marco añade que “los parámetros analíticos son de libro, muy equilibrados, yo creo que es un año que podría ser considerado excelente. No recuerdo una añada tan bonita y redonda”.

 

En Menade se ha vendimiado a mano en torno al 30% o 35% de la uva, además de las variedades experimentales, el resto se ha recogido a máquina. La maduración de las uvas se realizó de forma paulatina y homogénea, es decir, la maduración alcohólica y fenólica fueron parejas.

 

Los mostos eran voluminosos, equilibrados, sabrosos, con cuerpo y aromáticos. Las variedades terpénicas presentan una paleta aromática amplia, vinos más frescos, más afrutados, más longevos y bebibles.

 

Un año perfecto en cuanto a climatología

 

Y es que el año climático en la zona de Rueda ha sido prácticamente perfecto, ha llovido cuando tenía que llover, ha hecho frío cuando tenía que hacerlo y, aunque si que ha habido algún brote de enfermedades fúngicas debido a la humedad “los que han hecho los deberes a tiempo, no han tenido ningún problema”, asegura Richard.

 

Los ‘deberes’ en el viñedo de Menade efectivamente se hicieron a tiempo, sobre todo para evitar oídio, que principalmente apareció debido a los rocíos matinales. “Hemos empleado bentonita para no tener problemas y, en total, hemos tratado por lo menos el doble de veces que año pasado, usando canela, suero de leche, bicarbonato…”, explica Marco.

 

Una de las decisiones más importantes cada año es cuándo vendimiar. En el caso de Menade esta decisión se toma teniendo en cuenta varios factores. Por un lado, la climatología de cada añada; por otro lado, el perfil de los vinos, ya que se busca más verdor que aromas maduros (la bodega es una de las que primero comienza la vendimia en Rueda); además de los parámetros analíticos y sensaciones organolépticas.

 

Otro punto para tener en cuenta es el cambio climático: debido al calentamiento del planeta, en los últimos años se han registrado problemas de acidez, que en caso de Menade se prefieren solucionar vendimiando antes las uvas, que corrigiendo después en bodega. De esta forma, también se trabaja la ‘memoria térmica’ de las cepas.