Año de nieves, año de bienes

¡Bendita lluvia! El invierno y el comienzo de la primavera en la zona de Rueda está siendo particularmente lluvioso, afortunadamente, después de un año marcado sobre todo por la sequía. Hielo y precipitaciones en forma de lluvia y nieve que rondan los 300 l/m2 desde el inicio de la campaña, es decir, lo que suele llover en esta zona en un año.

Según Marco Sanz, hasta ahora el año climático está siendo “de libro”, cada cosa ha llegado a su tiempo, ha hecho aire cuando debía hacerlo, llueve cuando debe y también ha nevado. Aunque aún es pronto para saber cómo será la añada 2018, debido a que en esta zona existe riesgo de granizo y heladas tardías, de momento las perspectivas son buenas.

La vid tiene suficientes reservas de agua de cara a la brotación. Durante el invierno, se han realizado subsolados (removidos del suelo) en calles alternas en las distintas parcelas con el fin de que el suelo esté esponjoso y retenga los recursos hídricos.

Esto es debido a que la mayoría de los suelos en los que están plantados las cepas de Menade tienen una gran cantidad de canto rodado en superficie y arcilla en las capas inferiores. Con el subsolado, se consigue además oxigenar el suelo y romper algunas raíces para que crezcan en profundidad.

La poda, clave para la añada 2018

También durante el invierno se llevó a cabo la poda, en esta ocasión de una forma más selectiva y pensada puesto que el tiempo de la anterior campaña provocó desigualdades en la brotación (antes y después de las heladas). “Ha sido clave podar con criterio y con cabeza, pensando no sólo en el presente ciclo, sino también en el que viene”, explica Marco.

Las cepas aún no se han despertado de su letargo invernal, pero hacia la tercera semana de abril, si todo sigue su curso, está previsto realizar el primer tratamiento de primavera.

Antes de que lleguen los típicos días de mayo otoñales en los que suelen bajar las temperaturas y la planta se para, Marco realizará un tratamiento con preparado de plantas (valeriana y ajenjo) y cereales (trigo, fundamentalmente) para apoyar el correcto desarrollo vegetativo de la vid. La valeriana ayuda a que las cepas mantengan calor, mientras que el ajenjo previene el efecto de los ácaros y los cereales aportan microelementos.

En Menade continuamos con nuestra filosofía de mantener un viñedo vivo y aliarnos con nuestro entorno para adelantarnos a las posibles vicisitudes.