Menade Verdejo y La Misión, dos estilos muy diferentes de Verdeja

la mision de menade

 

El color en el campo, el olor de las flores, el sol, las lluvias, la vida en el hotel de insectos … La primavera ha llegado y con ella dos de nuestros vinos de Verdeja con estilos muy distintos: Menade Verdejo y la Misión.

 

La añada 2020 fue una de las más complicadas en la historia de Menade, a la situación socio-sanitaria, se unió un año climático muy complicado marcado por la lluvia, sobre todo en primavera. El agua amenazó la sanidad de los primeros brotes, por lo que el trabajo en el campo fue muy intenso. Por fortuna, contamos con un equipo de campo que supo adelantarse a los acontecimientos y salvó, con maestría y sin productos químicos (como siempre), la cosecha.

 

Menade Verdejo, el buque insignia de la bodega, procede de varias parcelas, se hace una selección de aquellas que son más apropiadas para el estilo de este vino. El resultado es un blanco con aromas a monte bajo, a fruta madura y frutas de hueso, hinojo y cáscara de cítricos. En boca es envolvente, salino, de postgusto largo y muy varietal, muy Verdeja.

 

La Misión 2018, disponible próximamente

 

Por su parte, 2018 fue un año perfecto en lo que a climatología se refiere. Llovió de forma moderada en los momentos pertinentes y, gracias al trabajo ecológico de prevención en el campo, no hubo problemas sanitarios en el viñedo.

 

En pocas semanas estará disponible en el mercado La Misión 2018, una añada fresca que ha favorecido un vino muy elegante.

 

Como ya sabes, las uvas de Verdeja que dan origen a La Misión proceden de nuestros viñedos más antiguos plantados en vaso sobre suelo arenoso. Para este vino ‘jugamos’ con tres tipos de crianza: parte en barricas usadas de 500 libros de roble francés, parte en tinas de 5000 litros y una pequeña parte de Verdeja criada en ánforas con sus pieles.

 

Tras unos 10 meses de maduración, el vino permanece afinando en botella hasta los dos años aproximadamente.

 

La Misión 2018 tiene una amplia paleta aromática en nariz. Destacan las flores blancas, piel de cítricos, limón maduro, pomelo, frutas de hueso, piedras mojadas, mantequilla y ligerísimos toques tostados.

En boca es un vino de entrada directa y fresca, envolvente y con una agradable acidez. Destacan las notas cítricas que ya se apreciaban en nariz, melón de la Galia y lichi. Es un vino salino, largo y vertical.